martes, 24 de noviembre de 2009
CARLOS GERMAN BELLI

Carlos Germán Belli (Lima, 1927). Poeta, traductor y periodista. Premio Nacional de Poesía 1962. Es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de San Marcos de Lima y poeta visitante del Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa. Obtuvo dos veces la beca de la Fundación Guggenheim (1969 y 1987).
POEMAS DE CARLOS GERMAN BELLI
POEMA
Nuestro amor no está en nuestros respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca ni en las manos:
todo nuestro amor guárdase con pálpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor, tu amor esperan que la muerte
se robe los huesos, el diente y la uña,
esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
más bien como dos astros, como uno.
ASIR LA FORMA QUE SE VA
Hay quienes creen en la Divinidad, únicamente acosados por el pavor ante la posible nada.
Igualmente hay quienes adoran la forma artística ante el temor de que termine por
desintegrarse para siempre. Pero en este caso la angustia no es la única causa, sino que
a la vez hay una tácita devoción, tan antigua como los propios objetos estéticos. Es la
fe en la forma, no por el riesgo del vacío, sino por el puro placer de disfrutarla.
Igualmente como cuando se adora a la Divinidad por sí misma, y aun si no existiera. En
realidad, ni espuria ni imputable a barrocos o parnasianos decadentes. No hay que
avergonzarse de ella. No hay que reducirla a la postración. Obrar así no es otra cosa
que renegar de nuestro continente. Porque los cuerpos en que moramos también poseen un
contorno, también una estructura donde se encuentran en perfecto orden y concierto los
secretos órganos vitales. Aferrémonos a ella, como nos aferramos a nuestra forma corporal,
ante el embate del tiempo, ante la aproximación de la ineludible muerte.
BLANCA VARELA

Blanca Leonor Varela Gonzáles (*Lima, Perú, 10 de agosto de 1926 - † 12 de marzo de 2009[1] ) estaba considerada como una de las voces poéticas más importantes de la actualidad en América Latina. Se inició en la poesía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de la capital peruana, donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación.
POEMAS DE BLANCA VARELA
A media voz
la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada
sola casi
en la muerte
casi en el fuego.
Así sea
El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.
El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.
Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.
Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.

Javier Sologuren Moreno nació en Lima, (Perú) el 19 de enero de 1921 y falleció en Lima el 21 de mayo del 2004. Fue doctor en literaturas hispánicas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e hizo estudios de postgrado en el Colegio de México y en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Fue profesor en la universidad de Lund, Suecia entre los años 1951 y 1957, en el que además trabajo como lector de español y en donde se casaría y formaría una familia. Luego fue profesor en las universidades de San Marcos, Agraria e Enrique Guzmán y Valle "La Cantuta" de Lima.
POEMAS DE JAVIER SOLOGUREN
Árbol Que Eres Un Penoso Relámpago
Árbol que eres un penoso relámpago,
veinto que arrebatas una ardiente materia,
bosques de rayos entre el agua nocturna;
¿he de decirles que para mí se está forjando
unapesada joya en mi corazón, una hoja
que hiende como una estrella el refucio de la sangre?
Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo
reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,
ola que fuese más clara que la vida de mi pecho.
Sepan que estoy viviendo, nubes, sepan que canto,
bajo la gloria confusa de la tarde, solitario.
Sepan que estoy viviendo, que me aprieta el cielo,
que mi frente ha de caer como lámpara vacía
a los pies de una estatua que vela tenazmente.
La Visita Del Mar
Soy un cuerpo que huye, sombra que madura
con un murmullo de hojas en tu mirada
igual al mediodía cruel y esplendoroso:
mar, ala perdida, párpados de nieve,
casto sonámbulo entre materias corrompidas,
ola sedosa en que tristemente espejeo.
Toda palabra es mía cuando estoy a la orilla
de tus ojos, mar, todo silencio es mío.
Extraño huésped que me dejas turbado,
instante en que habito sólo lentamente,
dichoso, melancólico, desierto, penetrante.
No estoy en mí, no soy mío, viento son mis ojos,
mar, ahora que te miran, ahora que tu rostro
me alza largamente despierto en el vacío,
blanco corcel yo mismo, inmaterial, desnudo.
Pasos furtivos, mar; hacia ti me conducen
cuando la noche es en ti una hoja de palma
y mi cuerpo no es sino blandísima nieve,
llorosa sombra, triunfante peso de oro.
En la altitud de la noche abro una ventana.
En mis ojos el sueño es un juguete de hielo,
una flecha preciosa que no alcanzara a herirme.
(Oído visible de la estrella, registradme).
Mar, desde tu pecho abre sus venas la zozobra,
canta el fuego fugaz de solitarias perlas,
mudo rayo terrestre me quema hasta el cabello.
El aire de la noche, tus dedos ciegos, celestes;
tu profunda seda, mar, ardiendo quietamente.
(La hermosa luz ya viene en unos pies danzando).
Playa pura, final, mar, donde no somos
sino un fantasma entre las flores de la aurora.
MANUEL MORENO JIMENO

Manuel Moreno Jimeno (1913-1993) es un poeta emparentado con la tradición romántica y simbolista y también la vanguardia, de la que toma, en el aspecto formal, la supresión de signos de puntuación y el uso alternativo de los espacios para indicar las pausas. Su poesía es de puras esencias.
POEMAS DE MANUEL MORENO JIMENO
ES EL AMOR
1
Es el amor
Son tus pupilas incandescentes
Clavadas en las mías
Es tu luz que llega y me socava
Es tu fuego enemigo que me destruye
Ahora no hay piedad para mi olvido
No hay refugio para mi sombra
No hay soledad que me devore
En la entraña del corazón
Estoy perdido en tus cielos fulgurantes
No sé qué camino tomar
Cuál es la ruta de mi alma
Al fuego persistente de la tempestad que abres
Todo mi ser se conmuta
Vulneras mis vigilias y mis sueños
y estoy como el delirio
cegado por la tiniebla ardiente.
2
Es el amor
Es el amor
La garra potente del amor
El pico arrebatado del amor
Nadie sabe de dónde surten tus relámpagos
Qué amenaza descubre tu presencia despierta tu furor
Quién propaga tus llamaradas impetuosas.
TU LUZ LLEGA
Tu luz llega,
Irresistible
Única
Levanta mi tenaz tristeza,
Cava mis oscuros silencios,
Hiere implacable mis sombras
Caigo vencido
Al borde de tus triunfales resplandores.
Me cubren ya
Los cielos que desde ti descienden.
Tu luz penetra
Inexorable
Honda
Tras la enardecida aurora
Despierta el día en mi corazón
JUAN GONZALO ROSE
Nació en Tacna en 1928. Estudio letras en la Universidad de San Marcos. Deportado por la dictadura de Odria,en 1951 por su militancia en la Juventud Comunista. radico por mucho tiempo en Mexico, donde publico algunos de sus libros de poesia. Obtuvo el Premio Nacional de Poesia, en 1958. Solitario, escéptico, marginal. Poeta y periodista. Según Marco Martos la característica de la poesía de Juan Gonzalo Rose es la ternura. cultivó el verso libre, una voz delicada, de gran amor por lo cotidiano y desde la perspectiva de una infancia añorada. más atento a la exteriorización de la subjetividad que a la distribución rítmica de los acentos o a las innovaciones audaces. fue un poeta peruano que se lanzó a los vientos de la poesía social, pero también a aquella íntima, lírica poesía, que ha trascendido su propia muerte acaecida en Lima en 1983Reloj de bolsillo
Las horas no transcurren
cuelgan inmóviles
de un alambre invisible.
Mi cuerpo se hace piedra
varada por el mar
en una playa hueca
sin siquiera el consuelo
de un salino cantar
Piedra que mira quieta
la habitación vacía
el mismo muro blanco
como fecha sin dia.
¿Dónde te fuiste tiempo
que antes correteabas
entre mis pies de yeso?
las horas no acumulan
su forraje de hiedra
los minutos no avanzas
hacia el pie de la estatua
reloj de bolsillo.
El sol se hace una mancha
atrapada en el agua.
El tiempo se hace eterno
y deben ser las 4
pajareando mi casa.
GEOGRAFÍA IMPLACABLE
Mi corazón limita con el mar,
por las noches; con tu amor,
por mi cuerpo.
Entre islas fragantes y tus manos pequeñas
mi distancia se extiende.
A veces en los vientos marineros me pierdo,
a veces en los actos de tu vida
me encuentro.
A veces yo confundo tus brazos en la sombra con un blanco archipiélago,
a veces en tus ojos diviso el mar abierto.
Si me ausento no vayan
a las altas montañas:
buscadme entre las algas de la mar más cercana,
o en los bosques de sombra que derrama su pelo.
Si me muero, buscadme en las altas montañas.
Cual un ave sombría me hallaréis en la nieve
largamente dormido,
sin saber si me han muerto de la mar las nostalgias,
o la gran marejada que desata su olvido.
WASHINGTON DELGADO

Washington Delgado estuvo casado, tuvo 3 hijos, uno de los cuales falleció trágicamente en un accidente automovilístico. Este poeta vivió en el distrito de Lince.
Empezó su periplo estudiantil en la Universidad Católica donde cursó estudios en Letras y Derecho. Luego, entre 1955 y 1958 estudió Literatura en Madrid. Por último, a su regreso, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue bachiller y doctor en Literatura por San Marcos. También ejerció como profesor universitario, llegando a ser decano de la Facultad de Letras de UNMSM.
POEMAS DE WASHINGTON DELGADO
Ultima Danza
Ven a danzar aunque la hora
sea precisamente inapropiada.
Ven a danzar y que ardan las ventanas
de este dorado imperio.
Que ardan las alcobas, los salones,
los delicados muebles del palacio,
las damas, las doncellas y los pajes
de soñada belleza.
Nuestra pequeña iniquidad
fue más breve que un beso.
De nuestras manos cayó el tiempo
y este instante, o su música,
es toda nuestra música.
Toco una mano
Toco una mano y toco
todas las manos de la tierra.
Nada es distinto de este rostro
de esta voz instantánea
y la fuerza del corazón es también
un resplandor en el cielo.
El amor es idéntico
a sí mismo, yo soy
una multitud sobre la tierra.
Todo el amor es nuestro:
toco una mano y toco
toda la hermosura.
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